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Depresión
Las personas con depresión pueden mostrar o sentir algunos de los siguientes síntomas:
• Tristeza o sensación de vacío • Desgano y falta de energía • Enlentecimiento motor. • Falta de interés en las actividades habituales • Falta o exceso de apetito • Insomnio o muchos deseos de dormir • Dificultades para pensar y concentrarse • Fallas de memoria • Disminución del interés social. • Disminución del interés sexual • Sentimientos inadecuados de culpa o preocupaciones económicas inadecuadas. • Pensamientos sobre la muerte
Estos son algunos de los síntomas con los que la depresión puede presentarse. La depresión es una enfermedad y es mucho más que simplemente estar triste o preocupado por una razón concreta. Esta enfermedad es muy frecuente y afecta a una gran cantidad de personas. Se calcula que su prevalencia (cantidad de personas enfermas en un año) es de aproximadamente 7% para las mujeres y 3% para los hombres. Se caracteriza por un estado de tristeza o desgano sin explicación, acompañado de síntomas que afectan más que nada a las funciones vegetativas (sueño, alimentación, deseo sexual) y a la voluntad.
Como características generales se destacan el hecho de ser dos veces más frecuente en las las mujeres que en los hombres. La edad de comienzo más típica suele ser entre los 25 y 45 años. Es tres veces más frecuente entre los familiares de 1º grado de personas con depresión. Una complicación lamentable y frecuente es el suicidio. El padecer una enfermedad clínica crónica y el consumo de sustancias adictivas son factores que inician o agravan el cuadro depresivo. La depresión puede llegar a ser una condición grave y acompañarse de síntomas psicóticos o catatónicos. Hoy en día se denomina melancolía a cuadros depresivos graves con gran desvitalización acompañada de agitación y síntomas psicóticos.
Depresión y Género
Ya hemos mencionado que los trastornos anímicos en general, son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Diversos factores influirían en esto, pero sin lugar a dudas la variabilidad de los ritmos hormonales del sexo femenino jugaría un rol fundamental. Los estrógenos tienen efectos directos sobre la maduración y funcionalidad del sistema nervioso central y la deprivación de los mismos produce síntomas depresivos.
Muchas veces los cuadros depresivos de las mujeres sufren agudizaciones o se inician en el postparto, con los ciclos menstruales o con el climaterio. El especialista podrá determinar si se trata de una depresión o del conocido "postpartum blues", que son breves estados depresivos que siguen al parto, caracterizados por una gran tristeza. En general se resuelven solos y sin tratamiento en pocos días. La depresión en el climaterio es una situación frecuente y compleja que requiere un trabajo interdisciplinario entre el psiquiatra y el especialista en climaterio, con el objeto de determinar la mejor estrategia.
¿Cuáles son las causas de la depresión?
La depresión es una condición en la cual una serie de factores convergen para producir el cuadro.
• Situaciones traumáticas infantiles (maltrato, pérdidas) • Rasgos de Personalidad • Estresores Psicosociales • Asociación con otras condiciones: Ansiedad, Abuso de sustancias. • Factores biológicos. Aunque sea difícil de comprender, el estado de ánimo es regulado por mecanismos cerebrales muy complejos que involucran circuitos que utilizan para su funcionamiento unos mediadores químicos, los neurotransmisores. Hace años que sabemos que alteraciones en estos sistemas se observan en los cuadros depresivos. Sin embargo debe destacarse que los modelos modernos que explican ésta enfermedad nos muestran como los factores ambientales señalados antes, interjuegan con la biología para producir los síntomas de la enfermedad. • Todos estos factores enunciados nos ponen de lleno en un tema apasionante, la relación entre la depresión y el estrés. No solamente los estresores precoces y actuales son determinantes en la depresión, sino que desde el punto de vista neurobiológico, la depresión y el estrés comparten muchas características.
Depresión en la Tercera Edad
Muchas personas que han pasado los sesenta años, comienzan a experimentar sintomatología depresiva. En muchos casos estos síntomas se acompañan de déficit en el funcionamiento cognitivo (memoria, atención, etc.), lo que hace pensar en la posibilidad de un cuadro involutivo. Aquí se constituye la denominada "pseudo-demencia depresiva". Se trata de personas cuya presentación clínica hace pensar en un cuadro involutivo, pero un diagnóstico adecuado (psiquiátrico y neurocognitivo) y el tratamiento antidepresivo, mejoran el cuadro. Sabemos que a ésta edad los factores de riesgo vascular (obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia, tabaquismo, vida sedentaria, trastornos en el metabolismo del azúcar) son un elemento a tener en cuenta a la hora del tratamiento.
¿Cómo se Trata la Depresión?
La depresión se trata con psicoterapia, medicamentos o, más frecuentemente, una combinación de ambos. Los antidepresivos son una enorme familia de medicamentos, cada uno de los cuales tienen sus propiedades particulares. La clave del tratamiento con antidepresivos es la elección del medicamento adecuado para cada paciente en base a las características de su cuadro y la duración del mismo, ya que se ha observado que la interrupción del tratamiento en forma apresurada, facilita las recaídas y la respuesta.
INECO cuenta con un equipo de psicólogos con gran experiencia en Psicoterapia Cognitiva. Esta escuela es la que ha demostrado mayor eficacia para el tratamiento de los trastornos del ánimo.
La CLINICA DE DEPRESIÓN de INECO cuenta con un equipo de profesionales altamente entrenados para el diagnóstico y tratamiento de la depresión. Psiquiatras, que trabajan en forma estrecha con los médicos de cabecera del paciente, evalúan todas las manifestaciones clínicas del paciente, junto con sus antecedentes de enfermedades y tratamientos médicos, dado que sabemos que muchas enfermedades físicas tienen síntomas o favorecen la depresión.
Las Internaciones en la Depresión
Muchas veces el especialista que evalúa a una persona que está sufriendo un episodio depresivo, sugiere que lo más adecuado sería internar al paciente en una institución especializada. Esto genera gran ansiedad y angustia en la familia y en el paciente, porque piensa que es un indicador de gravedad o incurabilidad. No se trata de eso, sino que la internación provee un nivel de seguridad y contención difícil de lograr en el entorno familiar. Además el seguimiento médico es mucho más estrecho. En general las internaciones de los pacientes con depresión son breves.
Evolución y Pronóstico
La depresión es una enfermedad que tiende a repetirse. Aproximadamente las posibilidades de recaer luego de un 1º episodio son del 50%. Con un segundo episodio el riesgo de tener un tercero aumenta a más del 75% y luego del tercero la posibilidad de recaer es casi del 90%. Estos datos no deben asustarnos, simplemente son útiles para comprender porqué el tratamiento de mantenimiento de la depresión debe ser prolongado. Por otro lado, es muy frecuente de observar que una persona que ha tenido varios episodios nos relata que con los primeros podía recordar un factor desencadenante (los denominamos "estresores psicosociales"), pero con la repetición de los episodios esto se hace cada vez menos claro.
En algunos casos las personas padecen una forma crónica, un poco más leve en cuanto a la cantidad de síntomas, que denominamos distimia. Estos pacientes tienen sólo algunos de los síntomas enumerados y el cuadro no es lo suficientemente grave como para postrarlos pero sí como para producir un nivel de disconfort elevado. Durante mucho tiempo se pensó que estas personas sólo debían hacer tratamiento psicoterapéutico. Sin embargo estudios recientes han demostrado dos cosas: Primero, éstas personas son más propensas a sufrir un episodio depresivo mayor (situación que denominamos "depresión doble") y, por el otro, se benefician enormemente con tratamientos biológicos.
Episodio Depresivo (síntomas habituales)
No es necesario que estén todos
• Humor depresivo la mayor parte del tiempo • Pérdida de interés en las actividades habituales • Pérdida o aumento de apetito o peso • Insomnio o aumento de la necesidad de dormir • Enlentecimiento en los movimientos • Agitación • Fatiga o pérdida de energía • Sentimientos de incapcidad o culpa • Disminución en la capacidad para pensar y concentrarse • Pensamientos recurrentes sobre la muerte o ideas de suicidio
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