La Esclerosis Múltiple es una enfermedad autoinmune. En este grupo de enfermedades, el sistema de defensas del cuerpo erróneamente lesiona partes propias en lugar de solo atacar a los organismos externos como ser virus o bacterias. En la esclerosis múltiple se produce una agresión del sistema nervioso central (cerebro, medula y nervios ópticos), por parte de nuestro sistema inmunológico.
Los síntomas son variables e impredecibles y son el resultado directo de la desmielinización y del daño de fibras nerviosas. Estas lesiones alteran la transmisión de los impulsos nerviosos hacia los músculos u otros órganos. De esta manera se puede presentar debilidad, adormecimiento, temblor, pérdida de visión, dolores, pérdida de estabilidad, alteración de los esfínteres, y cambios de la atención y memoria. Estos síntomas pueden ser manejados con medicación, rehabilitación u otros métodos.
Por el momento no existe un estudio simple para el diagnóstico por lo que son necesarios: una historia médica completa de los síntomas a lo largo de la vida, un examen físico neurológico minucioso y estudios complementarios.
La Esclerosis Múltiple puede ser tratada. Hay actualmente medicaciones internacionalmente aprobadas. Son inmunomoduladoras y todas ellas han demostrado ser efectivas en modificar el curso natural de la enfermedad en su forma brote-remisión y la experiencia clínica indica que son más efectivas si se administran lo más temprano posible en el curso de la esclerosis múltiple. El objetivo de estas medicaciones es modular la respuesta inmune del paciente para disminuir el riesgo de agresión sobre el sistema nervioso.
También hay múltiples terapias para moderar y aliviar los síntomas de la enfermedad. Terapia física y el ejercicio son de utilidad para recuperar un déficit no solo de fuerza sino también de coordinación.
En el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) existe un área para la atención de los pacientes con Esclerosis Múltiple (click aquí para acceder a la Clínica de Enfermedades Desmielinizantes). Además del enfoque multidisciplinario habitualmente ofrecido en los grandes centros de trabajo del mundo, en esta Iinstitución se ofrece un enfoque diagnóstico y terapéutico especializado desde la esfera cognitiva. Especialistas de reconocida trayectoria en el área de funciones mentales superiores brindan apoyo y tratamiento a los problemas de memoria que afectan a más del 60% de los pacientes con Esclerosis Múltiple.
Paralelamente el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, con el Area de Enfermedades Desmielinizantes, presenta convenios de apoyo para la Institución con procedimientos y profesionales de todas las áreas de la neurología y la medicina necesarios para el diagnóstico y seguimiento de los pacientes con Esclerosis Múltiple. Por último también se ofrece la posibilidad de interconsultar y discutir los casos con el Servicio de Enfermedades Desmielinizantes de London Ontario, en Canadá.
Los estudios neuropsicológicos muestran que un 45-65% de los pacientes con EM presentan signos de disfunción cognitiva, que puede tener un importante impacto en la calidad de vida de los pacientes y en la realización de las actividades cotidianas. La disfunción cognitiva tiende a ser más grave en pacientes con una enfermedad de larga evolución y discapacidad física importante, aunque puede ocurrir en cualquier momento durante el curso de la enfermedad. Ocasionalmente, la disfunción cognitiva es la primera manifestación de la EM. El patrón de disfunción cognitiva en pacientes con EM no es uniforme, aunque en los casos más graves se ajusta, en general, a un patrón de afectación subcortical. En este, las funciones neuropsicológicas que se ven afectadas con mayor frecuencia son la atención mantenida, el razonamiento abstracto, la fluidez verbal, la percepción visuoespacial y la velocidad de procesamiento de la información. La memoria no está afectada en lo que se refiere a la capacidad de codificación y almacenamiento de los datos a lo largo del tiempo, sino que la alteración es secundaria a problemas en el aprendizaje, cuya causa puede ser la atención defectuosa y a problemas en la fase de recuperación de la información. Los trastornos del lenguaje, negligencia u otras alteraciones cognitivas por afectación predominantemente cortical son raras.
La EM se asocia a un riesgo significativamente incrementado de trastornos psiquiátricos. Hasta el 50% de los pacientes con EM presenta sintomatología depresiva durante el curso de la enfermedad como en muchas enfermedades crónicas de curso incierto. La presencia de depresión se correlaciona con el grado de estrés percibido por el paciente. Sin embargo este cuadro es más frecuente de lo esperable por tratarse de una enfermedad que afecta la vida cotidiana. Por ende se considera que existe un correlato directo biológico relacionado la Esclerosis Múltiple y la Depresión. Del mismo modo, el trastorno bipolar ocurre en pacientes con EM con mayor frecuencia de lo que cabría esperar por asociación fortuita, y algunos datos indican que podría existir una relación comórbida.
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