¿Qué es el Trastorno de Pánico?
Es un trastorno psiquiátrico con manifestaciones físicas y psíquicas que
consiste en la aparición, aparentemente sin causa, de dos o más crisis de
pánico. Luego de sufrir las crisis, la persona teme en forma persistente
que las mismas se repitan o que le provoquen consecuencias catastróficas, como
volverse loco, perder el control o sufrir un infarto. Las personas con
trastorno de pánico (TP) tienen sentimientos de terror repentinos que se
repiten en forma impredecible. En algunos casos pueden describir el día y la
hora en que ocurrió el primer ataque y recuerdan el lugar y hasta la ropa que
usaban en ese momento. Por la intensidad de sus manifestaciones físicas suelen
acudir primero a las guardias o a los consultorios médicos.
¿Qué son las crisis de pánico?
Es la aparición repentina de miedo o malestar intenso, que se acompaña de por
lo menos cuatro de los siguientes síntomas:
1. Palpitaciones o taquicardia
2. Sudoración
3. Temblores o sacudidas
4. Sensación de ahogo
5. Sensación de atragantarse
6. Opresión o malestar en el pecho
7. Náuseas o molestias abdominales
8. Inestabilidad, mareo o sensación de desmayo
9. Sensación de irrealidad o de estar separado del propio cuerpo
10. Miedo a perder el control o volverse loco
11. Miedo a morir
12. Hormigueos
13. Escalofríos o sofocaciones
La máxima intensidad generalmente se manifiesta dentro de los primeros diez
minutos, si bien el malestar puede continuar, en algunos casos, por horas. Las
crisis de pánico se presentan en varios trastornos psiquiátricos y clínicos.
Para diagnosticar trastorno de angustia o pánico es necesario que las crisis se
repitan y que parezcan "venir de la nada".
Frecuentemente luego de tener crisis de pánico el paciente comienza a
desarrollar agorafobia.
¿Qué es la Agorafobia?
Es el miedo a no poder escaparse o salir de un lugar o situación si ocurriera
una crisis de pánico. En muchos casos este temor disminuye si la persona se
encuentra acompañada. Dado que el temor es muy intenso, las personas con
agorafobia suelen evitar estas situaciones o bien, cuando las enfrentan lo
hacen con muchísimo malestar y temor. Para la mayoría de las personas con
agorafobia desplazarse solos implica exponerse a la posibilidad de sufrir los
síntomas de una crisis de pánico.
Las situaciones que se temen con mayor frecuencia son:
- Alejarse sin acompañamiento del hogar
- Los medios de transporte, especialmente aquellos de los cuales es más difícil
salir, como los aviones o el subte.
- Las muchedumbres, como las manifestaciones, los recitales o el cine.
- Hacer colas largas
- Lugares en los cuales podría quedar atrapado, como el ascensor.
Afortunadamente este cuadro mejora rápidamente con el tratamiento adecuado. El
Trastorno de pánico puede entonces acompañarse o no de agorafobia. Por otra
parte puede existir agorafobia sin ataques de pánico aunque esto es poco
frecuente.
¿A qué edad suele comenzar el trastorno de pánico?
Generalmente comienza en la adolescencia tardía o en la adultez aunque puede
haber casos de inicio en la adolescencia temprana en pacientes más vulnerables
a la ansiedad.
¿Cuáles son las consecuencias de padecer crisis de pánico repetitivas?
Como las crisis de pánico tienden a repetirse las personas tienden a permanecer
en alerta ante la expectativa de nuevas crisis ya que las recuerdan como algo
intensamente desagradable. Este estado de expectación ansiosa se conoce con el
nombre de ansiedad anticipatoria. Las personas tienden a interpretar los
síntomas físicos y psíquicos de diversa forma, siendo frecuente que piensen que
están por tener un ataque cardíaco o cerebral, o que están por desmayarse, o
por volverse loco. El ciclo habitual es la evitación de lugares y situaciones
en los que ocurrieron las primeras crisis o de los que siente que no podrá
escapar si sobreviniera una nueva crisis. Esto se denomina agorafobia. Si no
ocurre un tratamiento eficaz que interrumpa este ciclo la evolución puede ser
hacia la depresión y el aislamiento social. Librado a su evolución el trastorno
tiene una tendencia a la cronicidad con períodos de crisis más o menos severas
que van socavando su bienestar y autoestima, limitando sus movimientos y a
veces confinando a los pacientes a sus casas. Obviamente todo esto ocasiona
problemas familiares, de pareja, además de problemas laborales y académicos. Es
muy usual que estos pacientes continúen realizando numerosas consultas médicas
(por ej. a las guardias) y se sometan a numerosos estudios
(electrocardiogramas, ecocardiogramas, análisis de laboratorio reiterados) sin
recibir diagnóstico médico alguno. Lo habitual es que se interprete el episodio
"como consecuencia del estrés" o de su "carácter nervioso" sin indicársele el
tratamiento adecuado y diciéndoseles en muchos casos "usted no tiene nada".
Este tipo de respuesta los desesperanza, dilata su diagnóstico y aumenta su
estigmatización.
¿Cuáles son las causas del trastorno de pánico?
Las investigaciones demuestran que existe un importante factor hereditario que
suele combinarse con una sumatoria de diversas situaciones estresantes a lo
largo de la vida que terminan detonando su aparición. ("cargué tanto la mochila
que al final exploté…"). El paciente con pánico aprende a estar siempre a la
expectativa de que aparezcan nuevas crisis, vigilante de los latidos de su
corazón y de las señales viscerales más mínimas lo que también lo predispone a
sufrir nuevas crisis. No todas las personas que experimentan ataques de pánico
van a desarrollar un trastorno de pánico. Hay personas que sólo experimentan
una crisis de pánico en su vida sin repetirlo luego. En última instancia los
distintos factores causales del TP determinan una sobreactivación de ciertas
áreas cerebrales encargadas del procesar las emociones (sistema límbico,
incluye estructuras como la amígdala, el hipocampo y el locus ceruleus).En
última instancia en cada crisis de pánico ocurre una descarga episódica del
sistema simpático con liberación de noradrenalina lo que se traduce en varias
de las manifestaciones físicas y psíquicas de las crisis de pánico (respuesta
al miedo). Las investigaciones demuestran que numerosos neurotransmisores
funcionan inadecuadamente en el TP como por ejemplo, la Noradrenalina, la
Serotonina, el GABA y el CRH. La serotonina parece modular la respuesta al
miedo. De allí la gran eficacia de los agentes que modulan la serotonina como
los ISRS en esta afección.
¿Cómo se trata el trastorno de Pánico?
Las normativas internacionales para el tratamiento del trastorno de pánico
indican que tanto la farmacoterapia como la psicoterapia cognitivo
conductual son las dos herramientas básicas más eficaces para el control
de sus síntomas y que deben aplicarse en forma combinada durante un tiempo
considerable. Las recomendaciones actuales también incluyen la información y
educación del paciente acerca de la naturaleza del trastorno y la evolución de
esta enfermedad, así como del mecanismo de formación de los síntomas físicos y
psíquicos de la ansiedad, de las crisis de pánico y de la agorafobia, pautas
del tratamiento, posibilidades de respuesta positiva y tiempos estimados del
tratamiento. A este conjunto de información y explicaciones dirigidas al
paciente y a sus familiares en un lenguaje accesible se lo llama psicoeducación
(Colegio Real de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelandia, 2003)
Por su perfil benigno de efectos adversos, su seguridad y la ausencia de
potencial adictivo, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina(ISRS)
se transformaron en los fármacos de elección para el trastorno de pánico. Se
administran durante un tiempo prolongado. Luego se intenta su reducción gradual
aunque puede haber recaídas y entonces se extiende el tiempo de prescripción.
Al comienzo del tratamiento suele asociarse a los ISRS con benzodiacepinas de
alta potenciacomo el alprazolam y el clonazepán por su acción rápida y
su buena tolerancia. Estas últimas son capaces de disipar las crisis de pánico
en forma inmediata pero debido a su perfil de efectos adversos y por su
potencial adictivo no debe prolongarse su uso en el tiempo. Especialmente
peligrosa es su prescripción en adolescentes y en pacientes que abusan de
sustancias.
Las técnicas específicas de terapia cognitivo conductual para el trastorno de
pánico abarcan los aspectos psicoeducativos ya mencionados, la reestructuración
cognitiva (la modificación de los temores del paciente, como por ejemplo el
temor a morir, volverse loco o perder el control), y la exposición a las
sensaciones corporales y a las situaciones que provocan las crisis. La
aplicación de estas técnicas asociadas a la farmacoterapia ha demostrado
altísima eficacia en el tratamiento de pacientes afectados por TP y es esencial
al momento de prevenir las recaídas, antes de retirar la medicación. Las
técnicas de autoyuda y psicoeducativas también han demostraron ser métodos
efectivos de tratamiento y hasta se han desarrollado sistemáticas que requieren
escaso contacto con el terapeuta como un encuentro personal seguido de citas
telefónicas o asistencia por computadoras para los casos en que los terapeutas
no sean accesibles a la zona de residencia de los pacientes.
La Unidad de Trastornos de Ansiedad de Ineco tiene como uno de sus objetivos
principales promover la difusión del Trastorno de Pánico dentro de la comunidad
en general y en la comunidad médica en particular para que puedan ser
detectados tempranamente en los consultorios clínicos y derivados al psiquiatra
o para trabajar en conjunto con ellos. Cuenta asimismo con un equipo de
profesionales altamente especializados en el Tratamiento de Trastorno de Pánico
y sus trastornos asociados.
¿Cómo solicitar un turno?
Para solicitar turno puede comunicarse:
- Telefónicamente: [5411] 4807-4748
- Email: info@neurologiacognitiva.org
- Personalmente: Castex 3293. CP C1425CDC. Ciudad de Buenos Aires.
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