¿Qué es la demencia?
Se denomina demencia a un síndrome (no una única enfermedad), secundario a una
afectación cerebral, que produce una declinación generalmente progresiva de
diferentes aspectos de la función intelectual o cognitiva de suficiente
severidad para interferir con el funcionamiento social, ocupacional o ambos. La
demencia afecta las partes del cerebro que controlan la memoria, lenguaje,
razonamiento, orientación y usualmente, aunque no siempre, es progresiva (los
síntomas avanzan gradualmente). Los déficit en las funciones cognitivas pueden
coexistir con trastornos en el control emocional, conducta social o motivación.
El diagnostico de demencia debe ser hecho solamente si los deficits cognitivos
han estado presentes por seis meses como minino.
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?
Los primeros síntomas que la familia puede observar son:
- Pérdida de memoria: por ejemplo, olvidarse el camino de la casa al mercado, o
estar imposibilitado para recordar nombres y lugares.
- Cambios en el humor, particularmente debido a las partes del cerebro que
controlan la emoción y se ven afectadas por la enfermedad. Las personas con
demencia pueden sentirse apáticos, tristes, ansiosos, irritables o deprimidos.
- Problemas en la comunicación y en el lenguaje: declinación de la habilidad para
hablar, leer y escribir.
En los estadios tardíos de la demencia, la persona afectada tendrá problemas
para llevar a cabo los propósitos diarios y dependerá considerablemente de
otras personas. La demencia no es una enfermedad sino un conjunto de síntomas
que puede ser producido por múltiples enfermedades diferentes: algunas
progresivas e intratables y otras pasibles de tratamiento efectivo y, por lo
tanto, reversibles. La enfermedad de Alzheimer (EA) es la forma más común de
demencia entre las personas mayores. Afecta, al inicio de la enfermedad, las
áreas cerebrales que controlan la memoria y el lenguaje. Otras causas
frecuentes de demencias incluyen la enfermedad vascular, la demencia por
cuerpos de Lewy, la Demencia frontotemporal (también denominada enfermedad de
Pick). Hay muchas otras causas atípicas de demencia, incluyendo la parálisis
supranuclear progresiva, el síndrome de Korsakoff, la enfermedad de Binswanger,
el complejo SIDA demencia, y la Enfermedad de Ceutzfeldt-Jacob. Personas con
Esclerosis Múltiple, enfermedad de la neurona motora, enfermedad de Parkinson,
traumatismo de cráneo o enfermedad de Huntington, pueden también desarrollar
demencia.
La demencia es progresiva, esto significa que los síntomas gradualmente van
empeorando. La rapidez con la cual la demencia progresa depende del individuo.
Cada persona es única y experimentará la demencia a su propia manera.
¿A quiénes afecta?
La demencia principalmente afecta a personas mayores. La edad continúa siendo
el mayor factor de riesgo para la demencia. La prevalencia (número de personas
con demencias en una población en un momento determinado) se duplica a partir
de los 65 años cada 5 años. Existen numerosos estudios de prevalencia, sin
embargo, se observaron leves diferencias en los resultados ya que se han
utilizado diferentes metodologías. Luego de un análisis de estos estudios se
su-giere que en el grupo de 65-69 años, la tasa de prevalencia sería de 1,4%,
en el grupo de 70-74 sería de 2,8%, en el de 75-79% sería de 5,6%, en el de
80-84% de 11,1 y en el de mayores de 85 años sería del 23,6%. La demencia
afecta una de cada veinte personas mayores de 65 años y una de cada cinco
personas mayores de 80 años. Aunque la incidencia de la EA no ha variado desde
la descripción hecha por Alois Alzheimer en 1907, los médicos ven actualmente
esta enfermedad con más frecuencia debido a que la población vive mucho más
tiempo por lo que aumenta la población en riesgo de desarrollar la enfermedad.
¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?
La enfermedad de Alzheimer (EA) es la demencia más frecuente en los ancianos
(es el diagnóstico en el 50-60% de todos los pacientes con demencias). La
enfermedad de Alzheimer, descripta por primera vez por el neurólogo Alemán
Alois Alzheimer; es una enfermedad física que afecta el cerebro. Durante el
curso de la enfermedad se desarrollan "placas" y "ovillos" en la estructura del
cerebro, conduciendo a la muerte de las células cerebrales. También sabemos que
las personas con Alzheimer tienen una carencia de algunas sustancias químicas
del cerebro. Estas sustancias están encargadas de la transmisión de mensajes
dentro del cerebro. La EA es una enfermedad progresiva, lo que significa que
gradualmente se dañarán mayores partes del cerebro. A medida que esto ocurre
los síntomas comienzan a ser más severos. Las personas en la etapa temprana de
la enfermedad de Alzheimer pueden experimentar lapsus de memoria y pueden tener
problemas para encontrar las palabras adecuadas. A medida que la enfermedad
progresa ellos pueden:
- Volverse confusos y olvidar frecuentemente los nombres de personas, lugares,
citas y hechos recientes.
- Experimentar cambios de humor. Pueden sentirse tristes o enojados, asustados
o frustrados por su aumento en la pérdida de la memoria.
- Volverse más introvertidos porque perdieron la confianza o tienen problemas
de comunicación.
A medida que la enfermedad progresa las personas con Alzheimer necesitarán más
apoyo de aquellos que cuidan de ellos. Con el tiempo necesitarán ayuda en todas
sus actividades diarias.
Aunque existen síntomas comunes de la enfermedad de Alzheimer, es importante
recordar que cada persona es única. Las personas experimentarán la enfermedad
en su propia forma individual.
¿Qué causa la enfermedad de Alzheimer?
Hasta ahora no ha sido identificado un único factor como la causa de la
enfermedad de Alzheimer. Es probable que sean responsables una combinación de
factores, incluyendo la edad, la herencia genética, los factores ambientales,
la dieta y la salud general.
¿Qué hacer en la actualidad para prevenir la EA?
Hay una variedad de posibilidades para intentar prevenir o demorar la EA aunque
hay en enfatizar que NO han sido probadas en estudios prospectivos. Algunas
medidas incluyen disminuir la homocisteina (con ácido fólico, B6, y B12), ya
que hay alguna evidencia del efecto de una elevada homocisteina en el
desarrollo de la EA. Mantenerse mentalmente activo y realizar ejercicios pueden
ser recomendaciones útiles. Los antioxidantes (ej: Vit E) no son extremadamente
caros y son seguros y algunas personas que pueden tolerar los antiinflamatorios
frecuentemente los usan con la esperanza de que sean útiles. Mantener el
colesterol bajo, tener una dieta baja en grasa y reducir los factores de riesgo
cardiovasculares es de utilidad. El uso de las estatinas como prevención NO
puede ser recomendada dados los efectos inciertos en personas con colesterol
normal (todos los estudios hasta la fecha han sido en pacientes con colesterol
elevado). Finalmente, se debe realizar una prevención de la hipertensión
arterial y de enfermedad vascular.
¿Cómo se diagnostica?
No existe ni un solo test diagnóstico de laboratorio para determinar o
confirmar la enfermedad de Alzheimer. Los métodos clínicos actuales combinan la
evaluación neurológica, pruebas neuropsicológicas, las imágenes, con las
referencias del cuidador y el juicio del examinador. Realizado por un médico
entrenado, este método tiene aproximadamente el 90% de precisión en
diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. En general, el reconocimiento de las
diferentes demencias depende de la integración que realiza el profesional de
los datos de la historia clínica con el examen neurológico y físico general,
con la evaluación del estado mental y con el resultado de exámenes
complementarios seleccionados. Resulta fundamental para realizar el diagnóstico
que el medico pueda concentrarse detalladamente en la información que brinda el
paciente y los familiares.
El examen físico general puede poner de manifiesto evidencia de enfermedades
que comprometan las funciones intelectuales, mientras que un examen neurológico
exhaustivo provee la información necesaria para determinar el tipo de
compromiso del sistema nervioso central. La evaluación del estado mental o
evaluación neuropsicológica es de valor para determinar el tipo de compromiso
intelectual, cuantificar el grado de deterioro y posibilitar el control de la
evolución del paciente, así como la evaluación de la posible eficacia de
determinados tratamientos durante el seguimiento. Hay estudios de laboratorio
que son indispensables en los pacientes con demencia para descartar la
presencia de una enfermedad clínica que afecte la memoria (ej: hipotiroidismo).
La tomografía computada y la resonancia magnética tienen también un papel
fundamental en el diagnóstico de la demencia. Ambos procedimientos permiten
diagnosticar lesiones (por ejemplo: tumores u infecciones) que pueden afectar
los procesos cognitivos como la memoria o el lenguaje mientras que en las
enfermedades degenerativas, como la enfermedad de Alzheimer, se observa atrofia
cerebral.
¿Qué tratamientos farmacológicos existen?
Hasta 1993 no había tratamiento aprobado por la Food and Drug Administration
(FDA) de Estados Unidos para los síntomas cognitivos primarios de la Enfermedad
de Alzheimer. Desde entonces 5 drogas han sido aprobadas. Cada una de las
cuales provee beneficios significativos para el paciente y la familia.
Actualmente con una terapia efectiva disponible, la detección de la enfermedad
de Alzheimer y condiciones relacionadas es particularmente importante. De las
cinco drogas aprobadas por la FDA cuatro son unos fármacos denominados
inhibidores de la colinesterasa (galantamina, rivastigmina, donepezilo y
tacrina). Los inhibidores de la colinesterasa aumentan temporariamente los
niveles de acetilcolina, un mensajero químico que es deficiente en la EA.
Aunque ningún tratamiento farmacológico ha probado ser capaz de detener el
progreso de la Enfermedad de Alzheimer, la terapia con inhibidores de
acetilcolinesterasa ofrece mejoras sintomáticas o retraso en la progresión de
los déficits cognitivos, de comportamiento y funcionales. Los inhibidores de la
colinesterasa están indicados para el tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer
leve y moderado. Los inhibidores de acetilcolinesterasa usados actualmente son
la rivastigmina (6-12 mgr/dia), el donepecilo (5-10 mgr/dia) y la galantamina
(12-24 mrg/dia). Los efectos adverson más frecuentes son intolerancia
gastrointestinal (que puede ser reducida con la administración del fármaco
luego de la comidas y con el uso de antieméticos antes de la comida), eventos
cardiovasculares como bradicardia y alteraciones del ECG (se recomienta el
control cardiológico antes de comenzar con un inhibidor de la
acetilcolinesterasa), incontinencia urinaria, calambres y debilidad. Numerosos
estudios han demostrado la efectividad de estas drogas mejorando las funciones
cognitivas y el estado clínico general. Los síntomas conductuales son tan
importantes como los cognitivos y casi todas las personas con Alzheimer los
presentan en algún momento del curso de la enfermedad. Los cambios conductuales
se hacen más frecuentes con la progresión de la enfermedad, son recurrentes y
pueden ocurrir simultáneamente. El uso de inhibidores de la acetilcolinesterasa
(AChE) para el tratamiento de los síntomas conductuales en la enfermedad de
Alzheimer representa una nueva etapa en la farmacoterapia del tratamiento de
los trastornos de conducta. Estos fármacos, solían utilizarse solamente para
los aspectos cognitivos, pero hoy en día también se los usa para los aspectos
conductuales, un fenómeno central en las enfermedades demenciales. Los
inhibidores son eficaces para un amplio rango de síntomas conductuales. Pueden
utilizarse como tratamiento adyuvante a drogas para síntomas neuropsiquiatricos
como los neurolépticos, antidepresivos y ansiolíticos. El uso de los
inhibidores de la acetilcolinesterasa (AChE) para los síntomas
neuropsiquiatricos además reduce la dosis de los psicofármacos generalmente
utilizados para el manejo de los síntomas conductuales. En los últimos años se
ha ampliado el cuerpo de evidencia que apoya el uso de inhibidores de la
colinesterasa para los síntomas conductuales y cognitivos en la demencia
vascular, la demencia mixta (vascular + Alzheimer), la demencia por cuerpos de
Lewy, y la demencia asociada a la enfermedad de Parkinson.
La última droga aprobada por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados
Unidos para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer moderada y severo es
la memantina. El mecanismo de acción de la memantina es diferente al de los
inhibidores de la colinesterasa. La memantina regularia la actividad del
glutamato, un mensajero químico que juega un rol critico en la memoria y
aprendizaje. La memantina demostró tener buena tolerancia y fue
significativamente superior al placebo en las actividades de la vida diaria, en
el rendimiento cognitivo, y en la impresión clínica global por parte del
familiar y del profesional. Los estudios muestran que la memantina provee
beneficios sintomáticos actuando como monoterapia y junto a un inhibidor de la
colinesterasa en el tratamiento de la EA moderada y severa.
El tratamiento standard de la EA incluye un inhibidor de colinesterasa con la
adición de memantina en los estados moderados de la enfermedad. La terapia
antioxidante (generalmente con altas dosis de vitamina E) es comúnmente
recomendada. Actualmente, la atención esta dirigida al desarrollo de drogas
modificadoras de los cambios cerebrales que produce la enfermedad que permitan
alterar el curso de la EA. Existe un amplio optimismo que nuevos avances
importantes en tratamiento de la EA estén en un horizonte cercano.
¿Qué abordajes no farmacológicos existen?
¿Qué cuidados requiere el paciente?
Asegurarse que una persona con Alzheimer se sienta mental y físicamente segura
es una parte importante y significativa de su cuidado. ES necesario que los
cuidadores y su entorno, minimicen la confusión y le brinden un medio
estructurado y seguro. El establecimiento de una rutina diaria en un ambiente
conocido es una forma de ayudar. También es importante proveer comidas
nutritivas en un horario regular, para que la nutrición sea adecuada y la salud
física óptima. Mantener al paciente en contacto con familiares y amigos, y
recordarle eventos pasados y actuales, además de fechas importantes, son buenos
ejercicios mentales.
El entorno físico debe estar adaptado para prevenir accidentes por caídas,
extravíos, fugas y otras conductas de riesgo.
Hay muchas formas de ayudar y confortar a alguien con enfermedad de Alzheimer.
Una de las más importantes es que los familiares o personas a cargo del cuidado
del paciente obtengan la mayor información posible acerca de la enfermedad e
identifiquen recursos y ayudas existentes en la comunidad y en los
profesionales a cargo del tratamiento.
¿Cómo cuidar al familiar?
Cuidar a una persona con la enfermedad de Alzheimer puede ser una experiencia
intensa y muy significativa. También puede ser una tarea física y
emocionalmente agotadora, abrumadora y extenuante. Frecuentemente la mayor
parte del tiempo y atención de un familiar o persona a cargo está dedicado al
cuidado de la persona con Alzheimer, lo que deja muy poco o ningún tiempo para
el cuidado personal. Como resultado, se descuidan las propias necesidades
físicas y emocionales, o no se a quién recurrir ni cómo actuar. Por estas
razones los familiares o personas a cargo de la persona pueden verse afectados
por una situación de stress crónico.
Es común para los familiares o personas a cargo experimentar cansancio,
ansiedad, irritación, enojo, depresión, aislamiento social o problemas de
salud. Es muy importante aprender a reconocer estos síntomas y buscar atención
médica o apoyo emocional para mantener un buen estado de salud y bienestar.
Demasiado estrés puede ser perjudicial para el familiar o persona a cargo del
cuidado y para el paciente, por lo que es esencial que se busque ayuda cuanto
antes.
¿Cómo solicitar un turno?
Para solicitar turno puede comunicarse:
- Telefónicamente: [5411] 4807-4748
- Email: info@neurologiacognitiva.org
- Personalmente: Castex 3293. CP C1425CDC. Ciudad de Buenos Aires.
Argentina.