Para poder diagnosticar el estrés postraumático es
necesario determinar la presencia de un trauma. Por eso es importante saber que
aproximadamente el 60 % al 90 % de la población está expuesta a
un trauma a lo largo de la vida. Sin embargo, la probabilidad de sufrir
estrés postraumático en el transcurso de la vida es de
aproximadamente del 8 %. Esto supone que no toda persona que sufre un trauma
desarrolla un cuadro psiquiátrico como el Estrés
Postraumático y además, muchos se recuperan sin ayuda profesional
en los primeros meses después del trauma.
¿Cuáles pueden ser las causas del
estrés postraumático?
El Manual Daignóstico y Estadístico de los Trastorno Mentales
Versión IV-TR (DSM-IV) reconoce distintos traumas que pueden dar lugar a
la aparición de los síntomas. Entre esos traumas están:
los secuestros, accidentes de tránsito, violaciones o acoso sexual,
abuso sexual infantil, guerras, tortura, robos violentos (Ej. ser golpeado),
violencia familiar, catástrofes y desastres naturales (Ej. incendios,
inundaciones, etc.), atentados terroristas, ser testigo de hechos violentos
(Ej. muerte), pérdida inesperada de una persona muy cercana y ser
diagnosticado con una enfermedad grave. Cuando la fuente del trauma es otra
persona que actuó intencionalmente para hacer un daño (Ej.
secuestrador, violador, golpeador), la probabilidad de sufrir estrés
postraumático es mucho mayor en comparación a la de otros
traumas.
El riesgo de sufrir estrés postraumático
también aumenta si la persona reacciona con un miedo u horror intensos,
o sentimientos de desamparo, al enfrentar la situación
traumática. Los pacientes expresan este miedo diciendo
"pensé que me iban a matar", "pensé que iba a
quedar paralítico para siempre", "pensé que le iban a
hacer algo terrible a mi hijo" o bien "nadie se acercó a
ayudarme".
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas del estrés postraumático son muy diversos
pero pueden dividirse en 3 grandes grupos:
Síntomas de re-experimentación del trauma
En un intento de procesar la experiencia traumática, muchas personas
sienten o actúan como si estuvieran volviendo a vivir el trauma en el
presente. Esto puede durar tanto unos segundos como minutos y su contenido
está relacionado, en general, con aquellos instantes previos al momento
de mayor peligro. Otra forma común de revivirlo es por medio de
pesadillas o sueños desagradables indirectamente relacionados con el
trauma. Estos síntomas pueden ser tan intensos que la persona se
despierta con palpitaciones y otros síntomas de ansiedad. En algunos
casos estas pesadillas son tan desagradables que la persona evita irse a dormir
y comienza a padecer insomnio. A veces, los problemas para iniciar el
sueño no están relacionados con el temor a sufrir pesadillas
durante la noche.
Una de las quejas más comunes es la de "no poder
sacarse de la cabeza lo que pasó", a pesar de hacer esfuerzos
constantes para intentar lograrlo. Estos pensamientos desagradables pueden
generar reacciones de ansiedad (palpitaciones, sudoración, etc.), ira,
vergüenza y tristeza, que en algunos casos llegan a ser muy intensas.
Estos tres síntomas muchas veces son disparados por, determinada hora
del día, determinados olores o ruidos, el encuentro con determinadas
personas, el aniversario del trauma, etc. y pueden hacerle pensar a la persona
que está perdiendo el control, potenciando aun más su malestar.
Síntomas de activación
La persona que sufre de estrés postraumático puede tener
reacciones de sobresalto cuando alguien las toca por la espalda o les pasa
cerca sin querer. Por esta razón, a veces evitan lugares con mucha
gente. También experimentan un nerviosismo constante como si estuvieran
siempre "en guardia". Esto puede derivar en una constante inquietud e
irritabilidad (Ej. reacciones exageradas de ira). Otros síntomas comunes
son las dificultades para concentrarse y el insomnio. En algunos casos, el
insomnio puede reflejar el miedo de la persona a dormirse y despertarse en
medio de una pesadilla.
Evitación
La persona con estrés postraumático hace esfuerzos por evitar los
pensamientos o sentimientos asociados con el trauma. También es
frecuente que evite aquellas situaciones, actividades, cosas o personas que le
puedan recordar lo sucedido (Ej. una persona que tuvo un accidente puede evitar
pasar por puentes similares a aquel en el que se accidentó)
En muchos casos, la persona tiene la sensación de estar
distanciada emocionalmente de su entorno, llegando a sufrir muchísimo
por no poder tener sentimientos de alegría o placer aún en
presencia de aquellas personas que más quiere. Por ejemplo, una persona
que ha sido víctima de violación puede tener dificultades para
sentir alegría al abrazar a su marido. En algunos casos dicen que
"es como si no pudiera sentir nada por nadie".
Otras reacciones comunes luego del trauma
Muchas personas dicen que después de haber pasado por una
situación tan traumática, sienten que "ya no son la misma/o
de antes". La imagen de sí mismo se vuelve muy negativa y se
reprochan diciéndose cosas tales como "no reaccioné a
tiempo, no puedo confiar en mi, tendría que haberlo previsto". En
otras ocasiones, la persona puede sentir vergüenza porque reaccionó
de una manera distinta a la que pensó que iba a hacerlo antes del
trauma. La continua aparición de pesadillas o pensamientos negativos
sobre el trauma hacen que piense que se está volviendo loco o que
está perdiendo el control, aumentando la sensación de
vulnerabilidad. Esta sensación de pérdida de control y de locura
puede aparecer también cuando la persona no puede sentir lo mismo que
sentía antes por personas que nunca le hicieron daño o bien
cuando sienten que todo lo que ven a su alrededor es como si no tuviera vida,
como si viera una foto.
También la visión que tiene del mundo sufre un
cambio drástico, llegando a sentir que no puede confiar en nadie, que en
cualquier momento algo malo le va a pasar. Los sentimientos de desconfianza son
más frecuentes en personas que sufrieron traumas provocados
intencionalmente por otra persona. En otros tipos de traumas como por ejemplo,
accidentes de tránsito, los sentimientos de desconfianza se limitan a
cuestiones relacionadas con el manejo (Ej. mirar varias veces por el espejito
mientras maneja o mirar repetidamente antes de cruzar la calle) y el
desplazamiento en transporte público. Estos cambios en la forma de
pensar lo conducen a evitar muchos lugares que antes del trauma consideraba
como seguros (Ej. ir al supermercado, ir al cine, visitar amigos que viven
lejos de la casa, salir de noche, manejar en una ruta).
El sentimiento de haber cambiado para siempre alimenta el
pesimismo, y la pérdida de interés en aquellas cosas que antes le
resultaban placenteras. El estado emocional puede llegar a ser tan delicado que
tal vez deje de importarle sus planes para el futuro y sienta muchas ganas de
llorar.
Por último, no es poco frecuente encontrar personas que
reaccionen con mucha ira porque sienten que el contexto o la vida ha sido muy
injusto con ellos o porque se han sentido abandonados.
¿Cuándo aparecen los
síntomas?
Los síntomas aparecen muy frecuentemente en los primeros momentos
después del trauma y pueden ser reacciones completamente normales.
Cuando muchos de estos síntomas tienen lugar dentro del primer mes
después del trauma, la persona recibe el diagnóstico de trastorno
por estrés agudo, en cambio, si muchos de ellos siguen estando presentes
después de un mes el diagnóstico pasa a ser el de trastorno por
estrés postraumático.
En una minoría de casos los síntomas sólo
aparecen después de varios meses y hasta años después del
trauma. En estos casos el cuadro es llamado trastorno por estrés
postraumático de inicio tardío, y suele aparecer en personas que
ya tenían algunos síntomas del cuadro.
Las personas que desarrollan Trastorno por estrés
postraumático tienen altas probabilidades de recuperarse parcial o
totalmente. Después de tres meses de haber sufrido el trauma,
aproximadamente más de la mitad de las personas se recuperan sin ayuda
profesional, siendo dicha recuperación aún mayor en casos de
traumas en donde no hubo violencia interpersonal. En la actualidad, se
considera que si una persona no se recupera luego de tres meses, la
probabilidad de salir del problema sin ayuda profesional especializada es baja.
En estos casos el estrés postraumático se ha vuelto
crónico, y puede durar muchos años.
¿Cuándo aparecen los síntomas?
" Depresión
" Duelo complicado o duelo traumático
" Ataques de Pánico
" Alcoholismo y abuso y dependencia de Sustancias
" Trastornos disociativos
" Trastornos del Sueño
" Trastorno límite de la personalidad
Consejos para pacientes con estrés
postraumático
" Busque información sobre los síntomas del Estrés
Postraumático.
" Hable de su problema con alguien de mucha confianza.
" Busque ayuda profesional especializada y participe de grupos de
autoayuda específicos para personas con Estrés
Postraumático.
" No abandone su tratamiento y no se sienta sin esperanzas. Hoy día
se disponen de muy buenos tratamientos para el Estrés
Postraumático.
" Muchas personas se sienten culpables después del trauma. Comparta
sus sentimientos con personas que sean de su confianza. Esto puede ayudarle a
sentirse mejor.
" Evite el uso de drogas y/o alcohol para controlar sus síntomas,
su uso empeora las cosas.
Consejos para familiares y amigos de pacientes con Estrés
Postraumático
" Aprenda acerca de los síntomas del estrés
postraumático.
" Tenga presente que Ud. juega un papel muy importante en la
recuperación de la persona con estrés postraumático.
" Brinde un espacio para hablar, pues muchas veces necesitan contar una y
otra vez lo sucedido.
" Tenga paciencia, su apoyo es necesario para disminuir esa
sensación de soledad que invade a la persona.
" Trate de no angustiarse y busque orientación para mejorar la
comunicación con su ser querido. En algunos casos puede ser necesario
hacer terapia familiar.
" Recuerde que no todos se recuperan al mismo ritmo, el tratamiento puede
durar más tiempo de lo que usted desea o espera.
Tratamientos disponibles en la Unidad de
Tratamiento del Stress Postraumático
Hoy en día se disponen de tratamientos eficaces para el estrés
postraumático y el estrés agudo. Estos tratamientos son la
terapia cognitivo-conductual y la medicación farmacológica. Estas
dos modalidades de tratamiento son consideradas por los especialistas como los
tratamientos más eficaces para el Trastorno por Estrés
Postraumático en la actualidad.
Terapia Cognitivo-Conductual
La forma de tratamiento psicológico más estudiado para el
estrés Postraumático es la terapia cognitivo-conductual, que ha
recibido extensa apoyatura empírica acerca de su eficacia. Esta
modalidad de tratamiento constituye la primera elección según
distintos consensos de expertos en esta patología. En la actualidad
existen tratamientos cognitivo-conductuales especialmente desarrollados para
las personas con estrés postraumático. Sin embargo, de acuerdo a
las características del paciente y la presencia de posibles problemas
asociados, es necesario combinarla con un tratamiento farmacológico.
La terapia Cognitivo-conductual (TCC) se enfoca en las conductas
evitativas y en las creencias y pensamientos asociados a esta forma de
comportarse, las cuales mantienen la sensación de vivir en un estado de
amenaza o peligro permanente. Una de las estrategias principales de la TCC es
la exposición, la cual consiste en enseñarle al paciente a
controlar sus recuerdos de modo que pueda lograr que éstos no aparezcan
involuntariamente y que no lo lastimen ni le provoquen miedo, tristeza,
angustia o bronca cada vez que aparezcan. Esta estrategia se realiza hasta que
llega un momento en que el paciente puede recordar sin sentir miedo y descubre
que recordar no es peligroso. La exposición y las estrategias cognitivas
también se usan para abordar las conductas evitativas que aparecen luego
de un trauma. A través de la confrontación gradual de situaciones
que evita realizar pero que antes del trauma consideraba como seguras, la
persona puede adoptar una forma más adaptativa de pensar acerca del
contexto que lo rodea.
Algunas personas traumatizadas se culpan por haber pasado por esa
situación traumática. Por ejemplo, el padre que manejaba el coche
se culpa por no haber hecho la maniobra correcta para salvar a su hijo de un
accidente mortal. Mediante la estrategia de confrontar los recuerdos
traumáticos en un contexto seguro y luego emplear estrategias cognitivas
para evaluar la precisión de esta forma de pensar, los pacientes pueden
procesar la experiencia traumática, liberarse de las pesadillas y de los
recuerdos sobre el trauma.
Medicación
Al igual que el tratamiento cognitivo-conductual, la estrategia
farmacológica depende de muchos factores, entre los cuales están
las características del paciente y la presencia o ausencia de problemas
frecuentemente asociados al
Las medicaciones serotoninérgicas son las más frecuentemente
empleadas para el tratamiento de los síntomas postraumáticos. Su
eficacia ha sido probada en estudios controlados. Sin embargo, la diversidad de
síntomas del estrés postraumático y la variedad de
problemas severos que acompañan al cuadro (ver problemas asociados)
requieren muchas veces que la estrategia farmacológica se enfoque en
tratar estas patologías asociadas que pueden interferir en el
tratamiento psicológico.
El tratamiento farmacológico muchas veces se emplea cuando
la persona presenta síntomas de ansiedad o de depresión son muy
intensos, cuando es posible que la persona vuelva a sufrir un trauma o
esté en situación de amenaza. Estos tratamientos deben ser
realizados siempre bajo prescripción médica.
Links de interés para personas con
Estrés Postraumático y familiares
Información del NICE sobre estrés postraumático para el
público en general:
http://www.nice.org.uk/guidance/CG26/publicinfo/pdf/English
Información para pacientes y familiares con estrés
postraumático (Foa, Davidson, Frances & Ross, 1999):
http://www.psychguides.com/ptsdhe.pdf
¿Cómo solicitar un turno?
Para solicitar turno puede comunicarse:
- Telefónicamente: [5411] 4807-4748
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